Parálisis cerebral  infantil (PCI), una condición con la que viven Nixon y su mamá, que año tras año y día tras día no se detiene en cuidados y terapias para su hijo.  
 
Nixon hace los recorridos por la Casa a quienes visitan nuestro albergue, explica las normas -“los niños no podemos entrar a la cocina”-,  cuantas habitaciones hay y los principales servicios que ofrecemos. 
 
También canta o se toma fotografías con todos aquellos –famosos o no- que se lo permiten.  
 
En una Navidad se emocionó montones al recibir un regalo de San Nicolás en nuestra fiesta y con la mayor inocencia le confesó: “Eres tal como te imaginé”. 
 
En otra ocasión, en una visita con mascotas de la Universidad Canina, no se despegó un segundo del precioso Golden Retriever que pacientemente jugó y se dejó acariciar por los niños de la Casa.  
 
Su mamá cuenta su historia:  

  • Casa Ronald me abrió las puertas por primera vez hace más de 10 años, cuando mi hijo tenía sólo 3 de vida. Llegamos sin tener comida ni una cama donde pasar la noche.   
  • Mi hijo no se movía pero después de tantos años y trabajo, y dedicación, y más trabajo y fe, Nixon está con nosotros dando sus primeros pasos.   
  • Yo aquí aprendí a tejer pulseras, bolsos y gorros y ahora me puedo ayudar vendiendo todas esas cosas que hago para que a mi hijo no le falte nada, ni sus terapias ni su comida.  
  • Todos lo conocen y yo estoy muy agradecida por todo el cariño que siempre le dan”.   

 
Nada los detiene.