Antes que nada quiero agradecer a Dios, siento que él guió mi corazón y el corazón de mi pequeño hijo a este hermoso lugar, “un hogar lejos del hogar”, la Casa Ronald.  Desde que llegamos sentí el amor y la amabilidad de las personas encargadas.

Mamá e hijo aprendimos cosas hermosas y conocimos personas maravillosas. Una de las cosas que admiro es el amor y la valentía de los niños y niñas. Mi hijo disfruta mucho su estadía dentro de la Casita.

De los niños se aprende cosas hermosas. Aún enfermos, siempre están con una sonrisa y mucho amor para dar.

El Amor nutre al mundo porque es de Dios (1 Juan 4:7)