Cada mañana Natalia llegaba desde la comuna de Quilicura al Hospital Roberto del Río para acompañar a su hija. Deseando poder quedarse en un lugar para permanecer juntas, le contaron  que existía una “casita” donde podía ir a tomar una tacita de café. Un escape, un lugar valorable para estar en paz y continuar el día a día. Desde un principio, no entendió del todo qué significaba y le sorprendió que existieran este tipo de espacios comunes en los Hospitales, pero poco a poco se volvió una costumbre el asistir.

“La salita se convirtió en nuestra segunda casa, eso es lo que siento cada vez que llego y es algo valioso. Este espacio nos ha permitido generar vínculos con otras familias, conocer experiencias de otras mamás y apoyarnos mutuamente”, comenta Natalia, mamá de Sarai.
A los largo de los años, Sarai tuvo que seguir su tratamiento. El poder sentirse como en casa y estar cerca de su familia fueron puntos clave para su recuperación.
“Para mí la salita también tiene su toque especial: la amistad, mis amigos. La salita me ha permitido conocer a muchos niños que se encuentran en las mismas condiciones, viviendo experiencias similares a las mías. Creo que a partir de eso creamos lazos muy fuertes. Con mis amigos nos apoyamos entre nosotros cuando nuestros padres no están, ese vínculo que se crea acá es muy especial, es bacán. Ver que llegan bien, el poder abrazar a sus familias y verlos felices. Yo siento que las salitas generan eso” relata Sarai.

 Así mismo, Natalia agradece “siento que la Fundación para la Infancia Ronald McDonald es mi segunda familia. Es un apoyo fundamental para nosotros saber que  personas que no nos conocen trabajan por nuestro bienestar, nuestra calidad de vida y nos entregan calidez a cada una de las familias cuando más lo necesitan”.

Para ambas, el significado de “casa” representa el objetivo que tienen las Salas Familiares: “un lugar donde podemos venir a descansar en paz, sentirnos seguras y tomarnos una taza de café”.

Las Salas Familiares Ronald McDonald son espacios construidos al interior de Hospitales Públicos, que permiten a los padres mantenerse junto a sus hijos mientras están en tratamientos médicos, encontrando un lugar cómodo y acogedor. En la Sala Familiar Roberto del Río se han acogido a más de 20.000 familias, logrando un impacto positivo para los niños y padres durante sus tratamientos médicos.