Mayra Carrasco tiene 6 años. Su abuela, Claudia, se ha encargado de cuidarla y ayudarla a salir adelante durante la quimioterapia, operación y trasplante que ha debido enfrentar en los últimos cuatro años.

Claudia Morán trabajaba fuera de Santiago. Cada vez que llegaba a su casa en Paine, Mayra sentía las ruedas de la maleta y salía corriendo a buscarla. Cuando Mayra tenía dos años 10 meses le fue diagnosticado un neuroblastoma abdominal en etapa 4, con compromiso óseo y medular. “Ella tenía un tumor en la guatita, delante del riñón en la glándula suprarrenal y ese tumor había disparado células malas y tenía metástasis en todos sus huesitos”, explica Claudia.

En 2012, Claudia y Francisca comenzaron a llevar a Mayra al Hospital Exequiel González Cortés. Tiempo después le preguntaron a Claudia si ella podía hacerse cargo de Mayra. “En ese momento mi hija tenía 24 años y estaba embarazada de su segundo hijo”, señala Claudia. Tiempo después, Francisca tuvo a su hijo y se fue a vivir con su abuela. Mayra se quedó viviendo con Claudia y su esposo y comenzó a decirle mamá.
Después de la quimioterapia, Mayra fue trasladada al Centro TROI en el Hospital Calvo Mackenna, para ver la posibilidad de un trasplante, el que pudieron realizar en 2013.

Claudia conoce muy bien las Salas de los hospitales Exequiel y TROI. En ellas, mientras espera y toma un tecito, ha conocido a muchas personas que están pasando por momentos difíciles. “Se genera una relación súper rica entre las mamás. Un círculo de amistad, de unión, de apoyo”, comenta.

Para Claudia, las Salas son fundamentales en el caso de las madres oncológicas, porque para ellas el hospital pasa a ser su segundo hogar. “Cuando un niño está con una bronquitis obstructiva o un tema respiratorio está cuatro días y se va. Los chicos de nosotras no. Pueden estar meses. Entonces las salitas pasan a ser parte importante para que uno pueda darles una mejor atención a los niños, porque si nosotras estamos mal ¿Cómo vamos a darle ánimo a ellos? ¿Cómo vamos a sacarlos adelante?”, enfatiza.